Leyes numericas   Leave a comment

La principal característica del eneagrama es que es algo que siempre está vivo, nunca estancado. La ley de tres es una ley de creación. Reza todos los fenómenos creados obedecen a la fusión de tres fuerzas, dos fuerzas no pueden crear un fenómeno. Las fuerzas son simples como 1ª, 2ª y 3ª. O afirmativa, negativa y neutralizante. O Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Lo importante es conocer las fuerzas que estamos utilizando, en el vivir ordinario el hombre es ciego a las fuerzas y es manipulado por ellas. Depende qué se escoja como tercera fuerza o fuerza reconciliante, ésta dará dirección a la triada, por ejemplo si se escoge la vida ordinaria como tercera fuerza, todo lo que es del mundo, la riqueza, la ambición, la envidia, la codicia, ser el papel que se desempeña en la vida, etc. Lo que no es propio del hombre la personalidad será activa y lo propio, la esencia será pasiva. Si por el contrario se toma la Enseñanza como tercera fuerza, se procederá no desde sí mismo, sino de la Voluntad, ello activará la esencia y la personalidad no podrá actuar.
La ley de tres sólo tiene múltiplos de tres, 1/3= .333, 1/6= .666 y 3/3= .999 La segunda ley fundamental es la ley de siete o ley de octava, ésta nos dice que el período en el cual las vibraciones se doblan de 1 a 2, recorre siete escalones y el octavo reinicia el ciclo. La intensidad de las vibraciones no es uniforme, sino que hay dos puntos, en el tercer y séptimo escalón, donde las vibraciones se retardan o desaceleran. Esto trae como consecuencia que los objetivos no se alcancen y que todo se vuelva recurrente. Para evitar esas desviaciones se requiere precisamente que en los puntos del camino donde se pasa por el tercero al cuarto escalón y del séptimo al octavo, se de, conscientemente, un nuevo impulso. La intensidad del mismo depende del tipo de octava que esté actuando, ya sea ascendente o descendente.
La ley de siete no incluye el tres o múltiplos de tres, al dividir la parte en el todo nos da lo siguiente: 1/7 = .142857 El 3,6 y 9 más el 1,4,2,8,5 y7 son las nueve puntas del Eneagrama, asimismo la circulación interna del Eneagrama lo da la ley de siete, o sea 142857. Con lo anterior presente en el Eneagrama la ley de tres apoya a la ley de siete y es precisamente la selección de las fuerzas adecuadas lo importante, éstas deben ser aquellas que a pesar de los accidentes e imprevistos en el camino, nos ayuden a lograr el objetivo, es, de hecho, lo que dará la dirección correcta a nuestra vida.
A través del Eneagrama es posible ver cualquier proceso y poder evaluarlo y ajustarlo para no tener sorpresas más adelante, para ello se requiere “saber ver”. Muy a grandes rasgos esto es el Eneagrama, algo que está vivo y auto renovándose. La utilización del mismo para los tipos de personalidad es apenas una pequeña parte del mismo y sólo deberá tomarse como una guía muy general sobre los aspectos en los que, inicialmente, se debe Trabajar sobre sí mismo. Considerar los tipos de personalidad como algo más es absurdo, digo esto por la creciente corriente de tomar el detalle como el todo, es decir los tipos de personalidad como la pauta para definir cómo se es y justificar con ello su proceder. Si así de simple fuera el esoterismo mismo no tendría razón de existir, pues todo estaría dicho y la suerte echada. Cada quien debe ensanchar su conciencia de sí mismo, aceptarse como está, sin justificación alguna y comenzar a padecer el sufrimiento de renunciar a ser como se es y cambiar la relación con la vida, en lugar de buscar ser servido a servir y dar sin esperar. El Eneagrama nos muestra que el punto 4 son los esfuerzos y el punto 5 los sufrimientos. En el 4 se esfuerza por renunciar a su individualidad y en el 5 se sufre al tornarse consciente del papel que debe desempeñar en el mundo. “Sea el amor al Trabajo sobre sí para heredar un mundo mejor”.
Geometria
El círculo es un símbolo muy antiguo. Es el elemento geométrico perfecto y representa lo Absoluto, sin principio ni fin, lo inmanifestado que contiene las potencias de toda forma. Significa unidad, totalidad, plenitud. Es símbolo de la vida plena, sin carencias. Entre los chinos la figura circular está asociada al cielo y se le atribuye valor numérico nueve. En el antiguo Egipto, era un emblema del “eterno ciclo”, representando la naturaleza cíclica y eterna del universo, (desde el Uno hacia el Uno), significado posteriormente adaptado por los gnósticos, cabalistas y alquimistas. En algunos escritos se presenta bajo la forma de una dragón, el “dragón alquímico”, o Ouroboros.
El triángulo equilátero es usado como símbolo de la inteligencia superior y representa los tres atributos divinos: Fuerza, Belleza y Sabiduría. Se refiere a las tres potencias o fuerzas que hacen posible la manifestación del universo, que se resumen como acción positiva o impulsora, negativa o receptora y neutra o conciliadora. El reflejo psicológico de estas tres potencias lo encontramos en el ser humano como intelecto, sentimiento y voluntad. También como lo mental, lo emocional y lo instintivo. Los nueve eneatipos del eneagrama se dividen en tres grupos triples que van a indicar de dónde nace la fuerza de la compulsión en cada tipo: tres eneatipos mentales, tres emocionales y tres viscerales. En cada grupo, a su vez, encontramos un tipo extrovertido, uno introvertido y otro neutro.
Sin la acción de la fuerza neutralizante, la fuerza activa y la fuerza pasiva se oponen indefinidamente. Nuestra visión del mundo deviene entonces polar y nuestra existencia viene marcada por la fuerza y tensión antagónica de los contrarios. La creación depende de la acción armónica de estas tres fuerzas. El ser humano en su estado de conciencia ordinaria-oscurecida ignora la existencia de esta tercera fuerza. Un acto de creación es el resultado de la unión de estas tres fuerzas donde la fuerza neutralizante se convierte en la fuerza activa del acontecimiento siguiente dando lugar así a la cadena universal de manifestación.

La alquimia indica que la creación tuvo lugar por la interacción de tres principios: el azufre, el mercurio y la sal.
Las tres leyes universales fundamentales que regulan toda manifestación son:
La ley de la unidad : todo surge y tiende a la unidad , porque lo creado lleva un su interior la semilla de su creador.
La ley de la correspondencia : como arriba, así es abajo . El universo y, por consiguiente, el ser humano, es un holograma. La parte contiene el todo.
La ley de semejanza : lo semejante se atrae . Es un principio electromagnético que no se refiere a la polaridad, sino a la vibración.
La aplicación psicológica de estos tres principios, de una forma muy sucinta, nos dice que todo pensamiento guarda la esencia de su pensador; toda acción es un reflejo del motor que la generó; a nuestra vida atraemos aquello que deseamos o, lo que es lo mismo: construimos el mundo según nuestra particular percepción de las cosas.

Según Gurdjieff, el ser humano posee tres centros motores: el intelectual, el emocional y el instintivo. Este último lo dividía a su vez en instintivo básico, sexual y motor.
La integración de los tres centros en la persona, es uno de los objetivos principales que persigue el trabajo con el eneagrama. Encontrar un equilibrio entre las cosas que sentimos, pensamos y actuamos, es crucial para el desarrollo y madurez del ser humano.
El hexagrama, en conjunción con el círculo, se refiere a la ley del 7 o ley de la octava. Si dividimos 1 entre 7, encontramos el 0 como unidad, y una serie de seis dígitos decimales: 0,142857… Asimismo, si consideramos que la unidad viene representada por el círculo y dividimos los 360 grados que tiene el círculo entre 7, volvemos a encontrar los mismos dígitos como decimales: 51,428571… La suma de las seis cifras que se repiten periódicamente (1+4+2+8+5+7) da 9.

Según Gurdjieff, en toda manifestación de las cosas existe una discontinuidad ordenada, como ocurre en la escala musical. En esta sucesión existen puntos donde el sistema recibe influencias “exteriores”, en concordancia con los intervalos de medio tono si-do y mi-fa. Sin estas aportaciones “exteriores” no hay evolución posible y el proceso se repite sin avance. Esta ley nos muestra que en la naturaleza no hay líneas rectas, sino una constante desviación de fuerzas que recibe alimentación externa.

En relación con el eneagrama, esta ley nos indica que todos en nuestro interior poseemos la esencia de los nueve tipos, pero por razones que se esconden en el pasado, nos hemos quedado estancados en un determinado tipo. La manifestación plena de nuestras potencias sólo se cumplirá cuando aceptemos estas “ayudas” y hagamos saltar el cerrojo que nos mantiene encerrados en el círculo vicioso de acción-reacción de nuestra personalidad.

Los alquimistas buscaban la quintaesencia , que se asociaba a la Piedra filosofal. Esta quintaesencia, significaba la purificación de todos los aspectos subconscientes que dirigen de forma oculta nuestra vida y el resurgir de una nueva conciencia. Su símbolo era la estrella de seis puntas (conocida como el Sello de Salomón), que representa la acción armónica de los triángulos que simbolizan el azufre y el mercurio, lo masculino y lo femenino, la acción y la recepción. Desde el punto de vista psicológico, se refiere al conocimiento de nuestras motivaciones.

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Publicado abril 25, 2011 por doako en Uncategorized

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